El Gobierno de Claudia Sheinbaum desata una guerra económica para proteger a los productores nacionales
Ciudad de México, México. — El “dulce” negocio del azúcar se volvió amargo. El Gobierno mexicano anunció un golpe contundente contra las importaciones del endulzante: nuevos aranceles que alcanzan hasta el 210%, una medida que busca blindar a la industria nacional ante la caída de los precios internacionales.
El decreto, publicado este lunes, establece impuestos de entre 156% y 210% a las importaciones provenientes de países miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los productos más afectados serán el azúcar líquida refinada y el azúcar invertido, mientras que el azúcar de caña y de remolacha enfrentarán un incremento menor, pero igualmente histórico.

Cultivos de caña de azucar en México
“El Gobierno Federal tiene la obligación de implementar mecanismos que generen estabilidad en los sectores de la industria nacional”, se lee en el documento oficial. Detrás de la medida está el llamado Plan México, una estrategia para fortalecer la producción interna y reducir la dependencia del mercado extranjero.
Además, el Ejecutivo de Claudia Sheinbaum pretende frenar el consumo excesivo de azúcar con nuevas políticas fiscales. En el Paquete Económico 2026 se propone elevar el impuesto a las bebidas azucaradas de 1,64 a 3,08 pesos por litro, una subida que busca recaudar más de 41 mil millones de pesos destinados, según el Gobierno, a programas de salud pública.
El trasfondo de esta ofensiva fiscal está en la creciente crisis de salud que enfrenta México. Según el Inegi, la obesidad afecta al 13,6% de los niños, 16,1% de los adolescentes y más del 41% de los adultos. Una realidad que ha encendido las alarmas en el sector salud y que ahora empuja políticas más severas contra el azúcar.

Producción de caña de azúcar se desploma
Con esta decisión, México se suma a una tendencia global de endurecer los controles sobre el consumo de productos ultraprocesados. Sin embargo, algunos analistas advierten que el golpe podría encarecer productos básicos y desatar una nueva disputa comercial con otros países.
La medida ya está en marcha y promete agitar tanto los mercados como los paladares. La guerra del azúcar, parece, apenas comienza.




0 comentarios