Un acuerdo preliminar mediado por Estados Unidos, Qatar y Egipto abre por primera vez una puerta real para terminar con la guerra entre Israel y Hamás.
Por primera vez desde el inicio del conflicto entre Israel y Hamás en octubre de 2023, se vislumbra una posibilidad real de paz. La guerra en Gaza aún no ha terminado, pero un acuerdo alcanzado en Egipto bajo la mediación de Estados Unidos, Qatar y Egipto representa un avance significativo hacia su conclusión.
El anuncio llegó en un momento inesperado. Durante una reunión televisada en Washington D.C., el presidente Donald Trump interrumpió abruptamente el evento tras recibir un mensaje urgente del secretario de Estado, Marco Rubio.
“Me van a necesitar… tengo que irme ahora para resolver algunos problemas en Medio Oriente”, declaró el mandatario estadounidense antes de abandonar la sala.
Un acuerdo histórico en Egipto
Tras tres días de conversaciones indirectas en Sharm el-Sheikh, mediadas por diplomáticos de Qatar y Egipto, Israel y Hamás firmaron la primera fase de un acuerdo que Donald Trump espera convertir en el inicio de un pacto de paz más amplio en Medio Oriente.
Los equipos negociadores se mantuvieron en pisos separados de un hotel egipcio, mientras los mediadores canalizaban las propuestas. Enviados de alto nivel, incluido Jared Kushner, y asesores de la Casa Blanca, como Steve Witkoff, participaron directamente en el proceso.
El pacto incluye un alto el fuego, la liberación de rehenes israelíes y de prisioneros palestinos, así como un acuerdo humanitario para permitir el ingreso de 400 camiones diarios de ayuda a Gaza supervisados por la ONU y otras agencias internacionales.
Una paz frágil y con desafíos
El plan no significa el fin inmediato de la guerra, pero sí el inicio de una posible desescalada. Según el acuerdo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se retirarán parcialmente, manteniendo el control del 53% del territorio de Gaza. A cambio, Hamás liberará a los rehenes restantes y aceptará entregar parte de su armamento pesado.
No obstante, los obstáculos persisten: Hamás exige la retirada total de Israel de Gaza, mientras que el primer ministro Benjamin Netanyahu insiste en una desmilitarización completa de la Franja y en que Hamás no puede reconstruirse como amenaza.
De Biden a Trump: dos enfoques distintos
El actual plan de Trump recuerda al presentado en 2024 por el entonces presidente Joe Biden, que fracasó por la negativa de Netanyahu a aceptar garantías de no reanudación del conflicto. Aunque Biden expresó preocupaciones humanitarias, nunca condicionó el apoyo militar de EE.UU. a Israel.
Trump, en cambio, ha mantenido el respaldo militar, pero exige concesiones concretas. Fuentes diplomáticas señalan que su estilo “de presión directa” fue decisivo para forzar el avance del acuerdo.
El ataque que cambió el rumbo
Un hecho clave ocurrió el 9 de septiembre, cuando Israel intentó asesinar a los líderes de Hamás en Doha, Catar. El ataque, en el que murió el hijo del dirigente Jalil al Hayya, enfureció a Trump, quien no fue informado previamente por Netanyahu.
Como consecuencia, el presidente estadounidense obligó al primer ministro israelí a disculparse públicamente ante el emir de Qatar, un aliado estratégico de Washington y sede de la mayor base militar estadounidense en Medio Oriente.
Este episodio marcó un giro diplomático y reforzó el papel de Qatar como mediador esencial en el proceso.
Presión internacional y aislamiento de Israel
El prolongado conflicto ha dejado a Israel en un aislamiento internacional sin precedentes. Durante la Asamblea General de la ONU en septiembre, numerosos diplomáticos abandonaron la sala durante el discurso de Netanyahu en protesta por la devastación en Gaza.
En tanto, países europeos como Reino Unido y Francia reconocieron formalmente al Estado palestino, mientras las naciones árabes y musulmanas han presionado de forma unificada para forzar el alto el fuego.
Celebraciones cautelosas en ambos bandos
El acuerdo provocó reacciones mixtas tanto en Israel como en Gaza. En Israel, las familias de los rehenes celebraron el avance como una esperanza tangible tras meses de incertidumbre. En Gaza, miles de palestinos festejaron la liberación de prisioneros en medio de la devastación del territorio.
Israel liberará a 250 prisioneros condenados a cadena perpetua y a 1,700 detenidos capturados durante la ofensiva de los últimos dos años. Sin embargo, el gobierno israelí rechazó incluir en la lista a Marwan Barghouti, considerado por muchos palestinos como el “Nelson Mandela” de su causa.
El reto de una paz duradera
Donald Trump calificó el pacto como “el acuerdo más importante de Medio Oriente en 3,000 años”, una frase con su característico tono hiperbólico. Aun así, analistas reconocen que, si se concreta la segunda fase del plan, podría marcar el inicio de una nueva era de estabilidad regional.
Los países del Golfo, interesados en participar en la reconstrucción de Gaza, mantienen presión sobre la Casa Blanca para evitar que Israel reanude los ataques una vez recuperados los rehenes.
“La guerra en Gaza no ha terminado, pero por primera vez hay una posibilidad realista de que lo haga”, concluye un diplomático involucrado en las negociaciones.




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