Las grietas avanzan, el hielo se debilita y el reloj climático comienza a correr.
El glaciar Thwaites, conocido mundialmente como el “Glaciar del Juicio Final”, muestra señales cada vez más claras de un deterioro estructural que podría conducir a un colapso irreversible, con consecuencias directas para el nivel del mar en todo el planeta.
Un nuevo análisis científico, basado en dos décadas de observaciones satelitales y mediciones sobre el terreno, revela que las grietas internas del glaciar se han multiplicado y expandido, debilitando el punto que hasta ahora ayudaba a mantener estable una de las masas de hielo más críticas de la Antártida.
Grietas que crecieron durante 20 años
Investigadores de la Colaboración Internacional del Glaciar Thwaites estudiaron la evolución de la plataforma de hielo oriental entre 2002 y 2022. Los datos muestran que la longitud total de las grietas pasó de aproximadamente 165 kilómetros a más de 330 kilómetros en menos de dos décadas.
El proceso ocurrió en dos etapas: Primero aparecieron grietas largas de hasta 8 kilómetros alineadas con el flujo del hielo, y posteriormente surgieron cientos de fracturas más pequeñas que terminaron por fragmentar la estructura interna de la plataforma.
Este patrón indica un cambio profundo en las tensiones internas del glaciar, lo que ha reducido su capacidad para mantenerse anclado al fondo marino.
Un ciclo que acelera el colapso
Los científicos detectaron un peligroso bucle de retroalimentación: Las grietas aceleran el movimiento del hielo hacia el océano, y ese aumento de velocidad genera nuevas fracturas. Sensores GPS instalados entre 2020 y 2022 confirmaron que estos cambios avanzan hacia el interior del glaciar a un ritmo de hasta 55 kilómetros por año.
Desde 2017, varias grietas han atravesado completamente la plataforma de hielo, rompiendo la conexión con la cresta submarina que funcionaba como anclaje natural. En lugar de estabilizar el glaciar, este punto ahora contribuye a su desestabilización.
Riesgo global por el aumento del nivel del mar
El glaciar Thwaites se asienta sobre un lecho marino inclinado hacia el interior, una condición que favorece un retroceso acelerado e imparable una vez iniciado el colapso. Su masa total es suficiente para elevar el nivel del mar en hasta 65 centímetros si llegara a perderse por completo.

Expansión de las grietas del glaciar Thwaites
Modelos climáticos previos estiman que, de continuar esta tendencia, la línea de base del glaciar podría retroceder cerca de un kilómetro por año durante las próximas cuatro décadas, afectando no solo a la Antártida, sino a ciudades costeras de todo el mundo.
Los investigadores advierten que lo observado en Thwaites podría repetirse en otras plataformas de hielo, convirtiendo este glaciar en una señal de alerta temprana sobre la rapidez con la que el cambio climático puede transformar el equilibrio del planeta.




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