La Fiscalía de Milán investiga a italianos que supuestamente viajaban a Bosnia en los 90 para disparar a civiles por diversión
Roma, Italia. — La Fiscalía de Milán ha abierto una investigación que sacude a Europa: un grupo de italianos habría participado en el asedio de Sarajevo pagando para convertirse en “turistas de guerra” y disparar contra civiles durante uno de los capítulos más sangrientos del conflicto de Bosnia-Herzegovina.
El caso, que se remonta a la década de 1990, podría revelar una red macabra de mercenarios por placer, hombres que viajaban a la zona de conflicto con el único propósito de vivir “la experiencia de la guerra” desde las colinas que rodeaban Sarajevo, donde actuaban como francotiradores contra cualquier blanco, incluidos niños y civiles desarmados.
Pagaban por matar: El origen de la denuncia
La investigación comenzó tras una denuncia del periodista Ezio Gavazzeni y del exjuez Guido Salvini, quienes presentaron documentos que apuntan a la existencia de una red organizada de “falsos soldados” italianos. Según sus hallazgos, los participantes pagaban grandes sumas para ser llevados a Bosnia y unirse a las fuerzas serbobosnias en posiciones de tiro.

Investigan Safaris humanos en Milán
El expediente, de 17 páginas, incluye testimonios de un exagente de inteligencia bosnio que aseguró haber informado al servicio secreto militar italiano (Sismi) sobre la presencia de al menos cinco tiradores de origen italiano en la zona de conflicto. Los hombres habrían provenido de Turín, Milán y Trieste.
El “safari humano” de Sarajevo
El caso inspiró el documental “Sarajevo Safari”, presentado en 2022, donde testigos describen la existencia de un “mercado del asesinato” en el que extranjeros podían pagar para disparar contra seres humanos. Según los reportes, la red operaba con apoyo logístico de empresas yugoslavas y estructuras vinculadas a la seguridad serbia.
Los viajes eran organizados como supuestas misiones humanitarias. En realidad, los participantes eran trasladados en autobuses desde Milán hasta Sarajevo, pasando por Trieste, donde recibían armas y entrenamiento básico antes de “salir a cazar”.
Macabras tarifas y jerarquías
Los testimonios más estremecedores apuntan a que existían tarifas diferenciadas según el tipo de víctima: un soldado, un civil o incluso un niño. “Pagaban por sentir el poder de la muerte”, relató una fuente citada por el East Journal. Esta supuesta “lista de precios” está ahora bajo revisión de los fiscales.
La estructura de la red contaba con dos niveles: uno en Italia, responsable del reclutamiento, y otro en Bosnia, que se encargaba de asignar objetivos y coordinar la logística de los “turistas de guerra”.
Una investigación que apenas comienza
El fiscal Gobbis ha encomendado a los Carabinieri del ROS la verificación de los documentos presentados por Gavazzeni y Salvini. Si las pruebas son validadas, Italia remitirá el caso a la Justicia de Bosnia, en lo que podría convertirse en uno de los mayores escándalos de guerra no resueltos de Europa.
Entre tanto, los ecos del horror del asedio de Sarajevo —que dejó más de 11.000 muertos entre 1992 y 1996— vuelven a resonar, recordando que incluso en medio de la guerra, algunos vieron en la tragedia una oportunidad para matar por placer.




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