El endurecimiento migratorio convierte al ICE en símbolo de temor y autoritarismo.
Washington, Estados Unidos. — El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) se ha transformado en la fuerza federal de seguridad más grande de Estados Unidos y una de las más numerosas del mundo, en medio de una ofensiva antimigrante impulsada por el presidente Donald Trump que ha generado temor, protestas y fuertes acusaciones de abusos.
La agencia, dependiente del Departamento de Seguridad Interna, no solo concentra su actuación en inmigrantes indocumentados, sino que ha sido señalada por emplear violencia contra ciudadanos estadounidenses que se oponen a sus operativos, sin que hasta ahora existan consecuencias legales claras para sus agentes.
Muertes bajo custodia y operativos cada vez más agresivos
En los primeros días de 2026, la atención pública se centró en el asesinato de una ciudadana estadounidense desarmada en Mineápolis, ocurrido durante un operativo del ICE y captado en video. A este caso se suman otras cuatro muertes de inmigrantes bajo custodia federal en apenas 10 días.
Durante 2025, 31 personas fallecieron tras ser arrestadas por ICE, una cifra récord que ha encendido las alarmas de organizaciones de derechos civiles y legisladores.
Una agencia en expansión sin precedentes
Creado en 2003, el ICE ha experimentado un crecimiento acelerado. A inicios de 2026, la corporación ya contaba con 22 mil agentes, sin considerar los 20 mil elementos de la Patrulla Fronteriza ni otros efectivos federales asignados a tareas migratorias.
La población detenida bajo su custodia pasó de 40 mil a más de 70 mil personas por día, mientras que la red de centros de detención se amplió a casi 200 instalaciones, muchas operadas por empresas privadas con fines de lucro.
Más presupuesto y cazadores de recompensas
El Congreso aprobó en 2025 una legislación que triplicó el presupuesto migratorio hasta alcanzar un récord de 170 mil millones de dólares. Además, el gobierno destinó 280 millones de dólares para contratar cazadores de recompensas privados encargados de localizar a inmigrantes indocumentados.
También se intensificó el uso de bases de datos privadas para identificar a personas que podrían carecer de estatus legal, una práctica cuestionada por expertos en privacidad.
Críticas por discriminación y uso de agentes enmascarados

Las autoridades justifican los operativos —realizados por agentes enmascarados, armados y con gas pimienta— como parte de una lucha contra criminales peligrosos. Sin embargo, diversos informes indican que la mayoría de los detenidos no tiene antecedentes penales y que las acciones afectan de forma desproporcionada a comunidades morenas.
El argumento oficial para ocultar identidades es la protección de los agentes y sus familias, aunque no se han presentado pruebas públicas de amenazas reales.
Deportaciones por debajo de la meta, pero con fuerte impacto
Trump prometió deportar un millón de personas en su primer año, pero datos del Migration Policy Institute revelan que en 2025 se registraron 622 mil expulsiones, menos que en el último año del mandato de Joe Biden.
The peace of a nation no longer besieged by the third world. pic.twitter.com/UrPiRA7X1C
— Homeland Security (@DHSgov) December 31, 2025
Estas cifras no incluyen a los llamados “autodeportados”, personas que abandonaron el país por miedo, amenazas o separación familiar.
Reacciones políticas y protestas en las calles
El presidente Trump ha defendido a los “patriotas del ICE” y ha acusado a la oposición de proteger criminales. En contraste, alcaldes, gobernadores, jefes policiales y organizaciones civiles advierten que los operativos generan caos e inseguridad.
En ciudades como Mineápolis, escuelas públicas han cerrado temporalmente para proteger a estudiantes, mientras continúan las manifestaciones que exigen la salida del ICE de comunidades locales.
Alertas por un giro autoritario
El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, denunció arrestos sin órdenes judiciales y la falta de rendición de cuentas. El senador Bernie Sanders fue más allá al advertir que el ICE se ha convertido en “un ejército doméstico” al servicio del presidente.
Analistas coinciden en que el impacto ya es histórico: por primera vez en medio siglo, más inmigrantes salieron de Estados Unidos de los que ingresaron en 2025, un fenómeno que refleja el alcance real de una política que, para muchos, ha llevado al país a una nueva era marcada por el miedo y la polarización.




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